- Llevan todo? – Pregunto Petunia extendiendo las mochilas a los niños
- Si tía Petunia, revisamos dos veces antes de salir– Contesto Harry arreglando su ropa
- No te preocupes tía Petunia estaremos bien – Dijo Euphy llegando junto a Harry y tomando ambas mochilas
- Mis pequeños niños – Petunia abrazo a los hermanos a la vez y apretó sus cachetes en señal de afecto
- Los extrañaremos tía Petunia, tío Vernon – Dijo Harry volteando a ver al aludido que llevaba los baúles
- Y también a ti Dudley – Dijo la chica al ver la cara de reproche de su primo
Cuando llegaron a la estación King's Cross, despidieron a sus tíos tan pronto como les fue posible, no querían explicar que irían a la estación 9 ¾ porque si antes les era difícil de creer ahora que no relacionaban la magia con ellos era aun mas increíble
“Crees que si esperamos veremos a cierta familia de pelirrojos preguntándose a que estación deben de ir como si nunca hubiesen ido allí?”
Harry estaba seguro que su hermana no quería una respuesta para esa pregunta, después de todo al igual que en su otra vida Hagrid no le explico como entrar en el anden
- “Y por que llamaste así a tu gato?” - pregunto claramente cambiando de tema
- “ Que tiene de malo?” – ambos empezaron a caminar al andén
- “ Bueno Kosuke no es precisamente un nombre… real? –
- “Yo soy excelente al inventar nombres, no me preguntes si es real, no lo investigue “ la niña se cruzo de brazos fingiendo estar ofendida, y Harry empezó a reír con burla
La vista detrás de la pared le resulto nostálgica, tantos niños despidiéndose una y otra vez de sus padres y otros que se veían felices desde dentro del tren en grupos de amigos.
Apenas pudo Euphy saco a Kosuke de la jaula, empezando a seguirlos de cerca una vez toco el suelo, no era muy normal para los muggles ver a un gato caminar obedientemente a lado de sus dueños en un lugar lleno de personas.
Subieron al tren sin esfuerzo sus baúles tenían un hechizo de livianes en ellos así que los movieron fácil, pudieron simplemente encoger sus baúles, pero era una magia un poco cara y preferían no llamar la atención… aún. Entraron en el primer vagón que encontraron vacío, Harry se sentó junto a la ventana y unos segundos después observó a su hermana que seguía en la puerta
- No planeas entrar? – Preguntó con duda, era común que la chica siempre estuviera junto a él, y ella era siempre la que lo buscaba.
- Igual a la situación sanguínea de nuestra madre he evitado hablar del tema – la chica se sentó en frente de Harry – pero en que casa planeas entrar? Se que podrías ser un buen Slytherin
- Que tiene de malo Gryffindor? – alzó la ceja Harry
- El propicio de esta nueva vida es que cambies! No podemos unirnos en Gryffindor, se que las cosas se ven mejores que la vez pasada pero deberías cambiar todo lo que puedas de tu vida pasada
Harry suspiro cansado y se recargo por completo en el asiento – Deja me pensarlo
- Tienes hasta antes de entrar en el gran comedor para dar una respuesta, o quedaremos en casas diferentes – sentenció la chica
Y como si de un castigo se tratara no hablaron durante el viaje en el tren, no podía ni escuchar esos pensamientos ocasionales que su hermana le mandaba por error. No había estado tanto tiempo en silencio desde hace mucho, supuso que le dejaría pensar a profundidad y no presionarlo,
Pero internamente rogó que alguien tocara la puerta del vagón para romper ese silencio. Tenia ganas de ver a Ron, Hermione, Neville, incluso, que sus padres lo perdonaran estaba dispuesto a hablar con Voldemort
Pero se resignó después de un rato al ver que nadie llegaba, Se sentía diferente de lo usual, era extraña toda esa situación pero no sabia porque se sentía tanto como.. en su otra vida
Sacudió la cabeza tratando de olvidarse de ello, desde que Euphy había llegado a su vida no tenia miedo de las cosas que ocurrían a su alrededor, se contuvo cuando sus padres murieron y se contuvo cuando hablo con Voldemort.
Su vida había mejorado, sus tíos lo querían, estaba mejor alimentado, Euphy le alegraba los dias y por fin volvería a Hogwarts, entonces porque de pronto se sentía tan vacío?
- Te falta una motivación propia – Escucho a Euphy como si supiera lo que pensaba, bueno tal vez si lo sabia no se había dado cuenta si había usado su conexión para pensar
- Una motivación? – Preguntó con curiosidad
- Viviste una vida corta pero siempre estaba llena de esperanzas para ti – Explico observándolo – Cuando mataste a Voldemort no te diste cuenta, pero perdiste lo que mas te motivaba a estar de pie
- Pero todos los que murieron
- Murieron para protegerte – Dijo la chica tratando de recordar – Y al final viste a sus fantasmas motivarte a asesinarlo, entonces que sigue? Convertirte en Auror y formar una familia, nada tan impresionante. Verdad?
- Yo no creo… - Quería objetar pero no encontró palabras
- Quiero que sepas que puedes hacer lo que quieras en esta vida, si quieres volver a asesinar a Voldemort eres libre de hacerlo, si quieres unirte a su tropa también puedes hacerlo. – Vio a la chica resoplar y acariciar a su gato – Pero tu debes decidir
- Nunca me uniría a ese asesino – soltó en un gruñido
- Entonces no lo hagas, pero debes estar seguro de lo que quieres conseguir en el futuro, te ayudare en lo que sea – La chica lo miro – Iniciando con la casa en la que quieres estar –
El silencio volvió a reinar, aun no se sentía bien, pero estaba mas calmado para pensar
Recordaba que Hagrid le agradaba, fue la primer persona que fue realmente amable con el, por ello cuando escucho a Draco menospreciarlo, y con la opinión popular sobre los Slythenin solo le confirmó que el no quería ser visto mal por nadie. Pues después de ser ignorado y buscar cariño, a convertirse en la persona mas aclamada del mundo mágico, buscaba ser aceptado y confiar en todos sin objeciones.
Recordó a su profesor de pociones y sus recuerdos “un cerdo para el matadero” como bien lo había llamado
Estaba siendo protegido para morir a manos de Voldemort solo por una profecía que pudo haber cambiado en cualquier momento si el Lord Obscuro no hubiera sido tan impulsivo.
Toco su frente, tenia un trozo del alma de Voldemort dentro de él, y no le importaba en lo mas mínimo. Ahora tenia la oportunidad de cambiarlo todo, un paso a la vez.
- Por que nadie entro al vagón? – Pregunto al mirar por la ventana y ver que casi llegaban a su destino y ni la señora del carrito había tocado a la puerta
- Un par de hechizos de ocultación y no me notes, para los curiosos que buscaban a Harry Potter – La chica le sonrió, otra vez sintió esa alegría de estar con su hermana
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