Estuvieron en esa habitación solos un par de minutos, Serverus fue el primero en llegar; llorando solo por la muerte de su madre como si ninguno de los dos bebés presentes importara
- “ Tengo una teoría”
- “Cual?”
- “Supondré que pusieron barreras mágicas en cada uno’
- “ Y crees que te ocultaron.”
- “Pues si mi teoría es verdad Snape no será capaz de verme”
Su futuro profesor dejo el cuerpo de Lily con cuidado en el suelo, miro a la cuna completamente vacío por la muerte de la única mujer que amo. Solo observo unos instantes para después salir de la habitación.
- “Eso no sirvió de referencia” – pensó Harry
- “Supongo que tendremos que esperar”
- “Sirius llegara en cualquier momento”
- “Según mi teoría el será capaz de verme”
- “Supongo que tendría sentido que nuestro padrino te vea”
- “Nunca lo había pensado porque se supone estamos resguardados de Voldemort, pero el único adulto además de nuestros padres que he visto es Sirius”
- “Por eso tienes tus sospechas?”
- “Si”
Pasaron unos minutos en que llegara su padrino, con una expresión de lamento entro en el cuarto, viendo primero el cuerpo sin vida de Lily y después viendo a los niños
- Euphenia, Harry, gracias a Merlín que están bien-
El hombre apunto del llanto abrazo a ambos niños, solo un segundo ya que no tenia tiempo que perder, puso a ambos niños en una canasta para llevárselos; los abrigo y los saco de la casa
Solo para encontrarse con un semi-gigante esperándolo afuera
- Dumblendore me envió – Dijo gigante ante la cara expectante del hombre
- No puedo dejar que te los lleves- Respondió apretando mas fuerte la canasta
- Es lo mejor, estarán a salvo con su familia
El hombre miro dentro de la canasta, no quería dejar que nada le pasara a sus ahijados, y no sabia que tan seguros estarían ambos niños con él. Euphenie empezó a llorar y Sirius acaricio el rostro de la niña para que se calmara, el debía protegerlos.
- Yo no puedo… - Algo, o mejor dicho alguien llamo la atención del hombre – Esconde a Harry!- Grito exaltado para entregarle la canasta – No dejes que lo separen – El gigante no comprendió el cambio de actitud en el hombre pero tomó la canasta – Llévate mi motocicleta, no la necesitaré.
Hagrid se monto en la motocicleta y empezó su viaje al 4 de la calle Privent Drive
- “No funciono” – pensó la chica
- “Esta bien, mientras logremos evitar su muerte todo estará bien”
- “Esta vez lograremos sacarlo antes de Askaban”
Llegarían frente a la casa entrada la noche, el mago de la luz Dumblendore estaba acompañado de su futura profesora de transfiguraciones
Y tras una ultima despedida a Harry el niño que vivió; los magos adultos dejarían la canasta en la puerta de la casa con nada mas que una nota pidiendo cuidaran a los niños allí
- “Realmente nos dejaron en la canasta” se quejo Euphenia
- “Y cual es la magia? Porque nadie te puede ver?” – Pregunto al haber notado como los adultos no parecían ver a su hermana, aunque sabían que estaba allí
- “Solo los magos no me pueden ver”
- “Porque?”
- “Es algo difícil de explicar”
- “No te preocupes, tenemos 10 años para hablar” – Lo dijo sin mucho animo
- “Bueno… es una vieja magia que se usaba para esconder a los niños mágico de otros magos”
- “Entonces los muggles pueden verte?”
- “Si, no se como habrán escuchado de estos hechizos, son realmente complicados de realizar y funcionan por un corto periodo de tiempo”
- “Por eso solo conocíamos a Siruis?”
- “Supongo, durante un año desde el nacimiento encantamientos diarios deberán formularse” – Se quedo pensativa –“ Es mucho trabajo continuo por un momento de seguridad”
- “Supongo que esperaban poder ocultarte al menos a ti”
- “Tus padres son unos santos”
- “Bueno, nuestros padres nos amaron a ambos”
Cuando el sol salió y los movimientos dentro de la casa empezaron a ser mayores, ambos hermanos que ya estaban dormidos serian despertados por los gritos y el movimiento brusco de sus tíos llevándolos dentro de la casa.
Ambos empezarían a vivir con una vida lejos de la magia diaria tan común como respirar.
Y por mucho que le desagradara a Harry tener que vivir con sus tíos, la existencia de Euphenia lo haría mas tolerable.
Tan rápido como un parpadeo pasarían 5 años en esa casa, Harry y Euphenia acabarían de cumplir 6 años
- Tía Petunia! – Grito una niña saliendo alegre por la puerta de la casa
- Que ocurre Euphy? – La mujer nombrada saldría por la puerta seguían de un par de niños que corrían en dirección a la niña
- Harry y yo necesitamos un par de libretas! – La niña entonces tomaría el brazo de su hermano, de alguna forma era lo mas normal del mundo
- Tan pronto terminaron las que tenían? – Pregunto un hombre saliendo detrás de la mujer
- Lo siento tío Vernon – Hablo el niño – No pudimos parar de usarlas después de estrenarlas!
- Esta bien Harry, después de todo es su cumpleaños! – Ambos niños sonrieron
Fue una sorpresa para Harry enterarse que su nueva hermana también había provocado un cambio en los Dusley; en si verán los mismos, le dijo su hermana, pero cada que los veían no podían pensar en nada relacionado con la magia.
Un cambio increíble, aún eran los mismos chismosos, insolentes, estupidos y manipuladores muggles, pero esta vez los verían como los niños que eran, y no con la magia que ellos provocaban
Lo mas extraño de todo era que seguían odiando la magia y a los magos, pero como ya que no pensaban en magia al verlos: no los culpaban de la magia accidental (y no accidental) ocasional
Fue interesante crecer como siempre había deseado en su vida anterior, sin el odio de sus tíos.
Cuando le pregunto a su hermana de porque había cambiado esto, teniendo en cuenta que solo podía usar su magia para cambiar pocas cosas a su alrededor ella simplemente respondió que terminaría asesinándolos antes de llegar a Howarts si no cambiaba algo. Se hubiese reído por su comentario pero
- Dudley, Harry vamos! – Dijo la chica caminando al auto arrastrando a Harry, quien era al que tenia sujeto, en dirección al automóvil
Podría decirse que por el momento serian una familia normal, al menos hasta entrar en Howards…
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